El hammam es el ritual de bienestar más antiguo de Marruecos y el bálsamo perfecto tras un día de quad o trekking. Su sesión comienza en una sala de vapor donde el jabón negro de oliva abre los poros, seguido de una exfoliación profunda con guante kessa para renovar la piel.
A continuación, se aplica una mascarilla de arcilla ghassoul extraída de las montañas del Atlas, que se aclara con agua tibia antes de pasar a la sala de masajes. Allí, un terapeuta profesional le brindará un masaje relajante o descontracturante con aceite de argán puro, centrándose en hombros, espalda y piernas.
El spa ofrece opciones privadas, mixtas o separadas por género bajo petición, y culmina con un té de menta en la sala de relajación. El transporte desde hoteles y riads del centro de Marrakech está incluido.
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