La cocina de montaña amazigh no es como la de los restaurantes de Marrakech. Aquí hay menos espectáculo y más paciencia: pan horneado en el pueblo, verduras de las terrazas de cultivo junto a la casa y un tagine que se cocina a fuego lento mientras el día sigue su curso.
Pasarás el día en una aldea del Alto Atlas. Ayudarás a preparar la comida, pasearás por el valle mientras se cocina y volverás para saborearla. El ritmo es deliberadamente pausado: es una excursión diseñada en torno a una comida, no una lista de paradas rápidas.
Es el complemento cultural ideal para un trekking: disfrutar de los mismos valles, pero sin la exigencia de la altitud.
Envíanos tus fechas y tu hotel: te respondemos con disponibilidad y la hora de recogida.