Esta es la forma más cómoda y eficiente de recorrer Marruecos de punta a punta si tus vuelos entran por Casablanca y salen por Marrakech. Sin rodeos ni trayectos repetidos: viajarás de norte a sur en línea recta hasta llegar a la ciudad roja.
Los dos primeros días combinan el Atlántico y las ciudades imperiales: la kasbah de Rabat y después Fez, donde disfrutarás de una tarde y noche libres en su medina. Desde Fez, la ruta asciende por los bosques de cedros del Atlas Medio, desciende por las palmeras del Valle del Ziz y llega a Merzouga para dar un paseo en camello y pasar la noche entre dunas.
El último tramo sigue la ruta de las kasbahs hacia el oeste: las gargantas del Todra, el Valle del Dades, Ouarzazate y Ait Ben Haddou, antes de cruzar el puerto de Tizi n'Tichka para descender hacia Marrakech.
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